Técnicas de cocina con aceite de oliva (frío y caliente)
A la hora de trabajar con el AOVE, podemos utilizar técnicas de cocina con aceite de oliva en frío y en caliente. Desde Fertínez te las presentamos una a una:
Técnicas para cocinar con AOVE en frío o caliente
El AOVE en crudo o en frío se puede aplicar de distintas maneras:
- Aliñar: una de las técnicas más habituales es la del aliño. Consiste en combinar condimentos y especias para potenciar el sabor de un producto y que esté mucho mejor. Por ejemplo, en las ensaladas.
- Conservar: también es un excelente conservador, puesto que contribuye a prolongar la vida de alimentos si se envasan y se emplea aceite. Por ejemplo, queda muy bien con quesos, lomos, embutidos, etc.
- Emulsionar: se le llama así a crear una mezcla. Este tipo de preparaciones puede consistir en una mayonesa o salmorejo.
- Ahumar: para hacer el ahumado de los alimentos se les pone humo. Pero también permite conservar los alimentos.
- Vapor: también está la técnica del vapor. Es decir, pasa por cocinar los alimentos mediante el propio vapor de agua. Se suelen colocar sobre una rejilla o vaporera. Por ejemplo, para hacer verdura cocida.
¿Y en caliente? ¿Qué técnicas hay?
- Freír: es una de las más conocidas. Se calienta el aceite y se mete dentro el alimento, para que se cocine y dore por dentro y por fuera Por ejemplo ,las patatas fritas.
- Saltear: sin duda es una técnica en caliente del aceite muy típica y frente hoy en día, porque es saludable y los platos quedan riquísimos. La temperatura es alta y se cocinan los alimentos en poco tiempo. Por ejemplo, espárragos trigueros y gambas.
- Asar: es otra de las técnicas que usamos en el día a día y en fechas especiales, sobre todo para muchos comensales. Para ello, se hace la cocción en un medio cerrado con calor seco y AOVE. Por ejemplo, un rico pollo asado.
- Rehogar: esta otra técnica culinaria se emplea para cocinar un alimento en su jugo. Pero también va acompañado de AOVE. Se cocina a fuego lento pero aquí no se doran los alimentos. Por ejemplo, el repollo.
- Adobar: es la técnica que se sigue para que todo sepa mejor. Para hacerlo, se sumerge el producto en un líquido con AOVE, especias… Puede ser una pechuga de pollo adobada.
Y no son las únicas, porque también puedes usar el aceite caliente para confitar, escabechar o estofar. Ya sea en frío o en caliente… ¡esperamos que las pruebes y que te queden unos platos deliciosos!